Sobre este tema, las ideas son innumerables. Aquí ofrecemos algunas para que la iglesia pueda ser decorada conforme a vuestro gusto y al tipo de celebración que queráis tener.

El altar también debe ser decorado, especialmente si tenemos en cuenta el tiempo litúrgico en el que se celebra la boda. No es lo mismo la decoración del altar en el tiempo de Pascua o durante el Adviento.

El altar tiene que estar bonito, decorado, sencillamente ornamentado, pero nunca sobrecargado, impidiendo que lo central de la celebración se pueda ver o pierda protagonismo por la dispersión decorativa.

Lo ideal es disponer de una ornamentación floral sencilla, más bien baja de altura, que nunca supere el tamaño del cáliz del sacerdote y no tape en ningún momento lo que se expone encima del altar.

Otra cosa es la decoración a los pies del altar. En este caso, tanto delante del atril de las lecturas, como delante del altar, se permite una altura mayor del ramo o del centro de flores, pero siempre en consonancia con los colores litúrgicos. Sería una torpeza por vuestra parte que el sacerdote utilizara la casulla morada, por estar en Cuaresma, y que vosotros pusierais ramos blancos.

Para no equivocaros en esto, lo mejor es que antes de pensar en la decoración floral y encargar los ramos a una floristería, os pongáis de acuerdo con el sacerdote o el equipo de liturgia para que os faciliten todas estas informaciones.